Gabriela se niega a pagar cuentas de cobro a trabajadores en Neiva: denuncia por vulneración de derechos laborales
En un giro que ha encendido las alarmas entre las comunidades laborales del sur del Huila, la empresaria Gabriela se ha negado sistemáticamente a pagar las cuentas de cobro presentadas por los trabajadores de su empresa en Neiva. La situación, que lleva semanas sin resolverse, deja a decenas de familias sin ingresos y pone en evidencia las grietas de un sistema que permite la precarización del empleo en plena capital huilense.
El incumplimiento que golpea a los más frágiles
Los trabajadores afectados, que prefieren mantener su identidad en reserva por temor a represalias, han relatado a este medio que Gabriela simplemente ‘no quiere’ girar los recursos correspondientes a las facturas de servicios prestados. Según fuentes cercanas al caso, las cuentas de cobro están debidamente soportadas con contratos, horas trabajadas y firmas de recibido, pero la empresaria argumenta ‘demoras administrativas’ que nunca se concretan.
“Llevamos más de un mes sin recibir un peso. Mi hijo necesita medicamentos y ya no sé cómo pagar el arriendo”, declaró una de las trabajadoras, quien pidió no ser identificada. La situación es particularmente crítica en Neiva, donde el desempleo y la informalidad laboral son superiores al promedio nacional, según datos del DANE del segundo trimestre de 2025.
Impacto en las comunidades vulnerables
El no pago de estas cuentas de cobro no es una simple falta administrativa; es una puñalada a la economía de los hogares más pobres de Neiva. La mayoría de los trabajadores de la empresa de Gabriela provienen de barrios periféricos como El Dorado, Las Brisas o el corregimiento de Vegalarga, donde el salario devengado representa la única fuente de sustento.
Organizaciones de derechos laborales en el Huila han denunciado que prácticas como estas son recurrentes en pequeñas y medianas empresas de la región, donde la ausencia de sindicatos y la falta de inspecciones laborales permiten que empleadores como Gabriela violen impunemente el Código Sustantivo del Trabajo. “No pagar las cuentas de cobro es equivalente a un despido sin indemnización, pero peor porque los trabajadores ya realizaron la labor. Es un robo encubierto”, señaló un abogado laboralista consultado.
La respuesta de las autoridades y la responsabilidad empresarial
Hasta el cierre de esta edición, Gabriela no ha emitido declaraciones públicas. Sin embargo, fuentes de la Alcaldía de Neiva confirmaron que la Secretaría de Desarrollo Económico ha recibido quejas formales y está evaluando remitir el caso a la Dirección Territorial del Ministerio del Trabajo. La normativa colombiana establece que el no pago de obligaciones laborales puede acarrear multas de hasta 5.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes, además de posibles sanciones penales por fraude procesal.
Este caso también pone sobre la mesa la necesidad de una mayor integración regional en la defensa de los derechos de los trabajadores. Desde la Asociación de Trabajadores del Surcolombiano, se ha solicitado que la Gobernación del Huila y la Alcaldía de Neiva articulen una mesa de diálogo con empresarios para prevenir este tipo de prácticas que socavan la paz laboral.
Un llamado a la solidaridad latinoamericana
La negativa de Gabriela a pagar las cuentas de cobro no es un hecho aislado. En toda América Latina, la precarización laboral avanza cuando los empleadores actúan con impunidad. Desde este medio progresista, hacemos un llamado a la ciudadanía neivana a solidarizarse con los trabajadores afectados y a exigir que se cumpla la ley. La justicia social no puede esperar mientras una empresaria decide unilateralmente ignorar el sustento de decenas de hogares.
Se espera que en los próximos días el Ministerio del Trabajo cite a Gabriela a una audiencia de conciliación. De no llegarse a un acuerdo, los trabajadores han anunciado que acudirán a la vía judicial. Mientras tanto, la incertidumbre y el hambre siguen siendo los únicos compañeros de quienes confiaron en que su trabajo sería recompensado.